jueves, 2 de abril de 2020

Sobre el final “El Barrio” le sacó un punto a “Los Pajaros”

Fuxia 1 vs 1 Ángeles Fuicks

Sobre el final del juego Fuxia logró un empate lógico, pero mereció mucho más. La visita encontró una gran oportunidad de abrir el marcador y no la desaprovecho. Apenas en nueve minutos de juego un gran error defensivo, dejo al goleador Danilo Bander frente al portero Antonio Sissinio y la “Fiera” no perdono, uno a cero para Ángeles Fuicks. La tarde parcialmente nublada se puso negra para los locales que a venían de una derrota en la jornada inicial con los de la pescadería. La hinchada en silencio. Ese gol cayó como baldazo de agua helada.
De a poco los dueños de casa fueron afianzándose en el terreno de juego y dominando las acciones. Lisandro Vera, Tomás Caniza y Pedro Rosignoli tuvieron situaciones de gol, donde la mala puntería y los reflejos de arquero Gustavo Cassone no permitieron que las cosas se igualaran.
El dominio del local cada vez se hacía más intenso, Rosignoli comandaba, Mariano Ibauza, Caniza, Alan Rizzi y Ariel D’Amico acompañaban, pero el gol no llegaba y eso preocupaba a todos. La primera parte terminó con la ventaja para “Los Pajaros”, y los apenas 50 hinchas que llegaron a San Martín y Ceferino López festejaban su segunda victoria al hilo.
En el segundo tiempo nada cambio el local dominaba a discreción, otra vez Vera remató de lejos y Cassone se queda con el balón, y de a poco se convertía en figura. Marcos Quispe en pared con Vera, que mano a mano con el uno visitante y remata desviado. Todo Fuxia atacaba sobre los 33 minutos hasta el primer central Mateo Girulis tuvo su oportunidad que no pudo ser. Pero la justicia se hizo presente a los 42 minutos. Desborde por izquierda de Caniza que amaga ante su marcador y tira un centro atrás que Rosignoli convierte en gol. Estalló el estadio sin nombre, un punto con sabor a poco, pero un punto al fin. “No se podía perder de local, la gente que nos acompaña siempre merece lo mejor” declaraba el goleador local.
La próxima cita para los dirigidos por Gustavo Ornelli, es frente a los “gallegos” en el Ramiro I y para no perder la ilusión del ascenso deberán quedarse con los tres puntos y seguir soñando con la vuelta a primera. Por su parte “Los pajaros” que invirtieron mucho para esta temporada el empate les sirve, y en la que viene reciben a Ciclone 19 en el AF Arena, donde se hacen muy fuertes.
Sintesis:
Fuxia: Antonio Sissinio; Leonardo Meza (ST 26’ Oscar Barrios), Mateo Girulis, Arturo Rodríguez y Lisandro Vera; Mariano Ibauza, Tomás Caniza, Marcos Quispe y Pedro Rosignoli; Alan Rizzi (ST 31’  Santiago Insúa) y Ariel D’Amico (ST 12’ Matías Batalla). DT: Gustavo Ornelli. Suplentes: Edgar Ramírez, Ernesto Arce, Bruno Zárate y Santiago Cristaldo.
Ángeles Fuicks: Gustavo Cassone; Carlos Alberto Spotorno (A), Germán Cedeño, Francisco Trappo (A) y Manuel Cruz; Leonardo Turner, Jorge Reyes, Rafael Miranda; Matías Frosinaro; Vicente Zapata (ST inicio Ezequiel Zagharian) y Danilo Brander (ST 37’ Juan Cruz Ramos). DT: Marcos Espósito. Suplentes: Orestes Agüero, Jorge Berria, Quimey Vázquez, Lino Morales y Gaspar Quiroga.
Goles: PT: 9’ D. Brander (AF). ST: 42’ P. Rosignoli (F). Amonestados: PT 10’ C. A. Spotorno (AF). 39’ F. Trappo (AF). Expulsados: no hubo. Arbitro: Jesús Lesmes. Asistentes: Patricio Jurao y Leticia Aguirregaray. Público: 550 espectadores.

El Kabe

Sin Flashes


Por Juan Gabriel Paz, para “Goleada informativa”, FM Molino
Dep. Malvinas 2 vs 1 Dep. Belgrano


-Cuénteme su gol, Rivero.
-Bueno, vi que el pelotazo de Ayala iba a salir para la derecha. Corrí hacia la banda, de espaldas al arco. Sentí los pasos del 3 y supuse que me iba a tirar el cuerpo encima, entonces abrí las piernas y, por suerte, le pasó de caño.
    “Todos lo quieren al pibe”, afirma, sentado a mi lado, Carlos Camilloni, viejo dirigente y fundador de Malvinas. Ahora que está jubilado puede dedicarse de lleno a su club, y ocuparse más de cerca de los chicos. Me cuenta que “Riverito” se levanta a las cuatro para hacer una changa en la panadería de Roldán, el arquero.
-Ahí encaré para el arco, pero me salieron los zagueros. Había visto que iban seguido abajo, así que enganché de pie a pie y los gambeteé. ¿Se lesionaron? Se dieron un golpe bárbaro…
    De ocho a dos se mete en la cooperativa de recicladores, en la que trabaja su mamá, a una cuadra de su casa. De paso, acompaña a sus hermanitos a la escuela y les prepara el almuerzo. Muchas cosas aprendió, obligado por la necesidad y la falta de su papá, que murió en un accidente.
-Lo vi a Uscovich por la izquierda, pero sabía que estaba sin nafta. Arias se mandaba por la derecha, pero vi que iba muy rápido y se iba a meter en off-side. Vi que el 4 se ocupaba de su marca, seguro pensaba que yo tiraba el pase y no quería quedar lejos. Relojeé al 3, que ya había vuelto, porque es muy rápido, y me podía cortar el pase. Entonces acaricié la pelota y enganché por el callejón central, que estaba libre.
    A la tardecita entrena con la reserva y la tercera. Casi nunca puede con la primera, por los horarios. Se desvía un poco del camino para visitar a Luciana, su novia. Ella está embarazada. No era el plan, pero bueno, hay que hacerse cargo. Ya sabe tratar con chicos.
-Lo miré a los ojos al profe Cardozo, me di cuenta de que no sabía qué hacer. Me salió con las piernas muy abiertas…no le iba a tirar un caño. Por eso la tiré larga por la izquierda y lo pasé.
    De 8 a 11 cursa en el nocturno. Quiere terminar de una vez la secundaria, para poder hacer alguna carrera después. El profesor de Matemática, Cardozo, es uno de los que más lo apoya y lo alienta para que alcance sus metas.
-La pelota picó en una mata, entonces no podía definir bajo al primer palo, porque podía salir para cualquier lado. Vi que el 3 cerraba el arco, entonces pegué un saltito y se la toqué bombeada, al segundo palo.
    El año pasado estuvo por el pueblo el “Payasito” Aimar. Le habían hablado de Rivero. Le propuso hacer alguna prueba en algún equipo de Capital, pero ahí quedó todo. El pibe tiene muchas cosas en la cabeza, otras prioridades.
- ¿Todo eso pensó en seis segundos, Rivero?
    Me mira un momento, sorprendido por la pregunta; levanta los hombros y las cejas.
-Y…sí…
-Lo felicito, hizo, un golazo.
    Me devuelve una sonrisa.
-Bueno, gracias.
    Me subo a la camioneta, de regreso al campo, pensando en lo que puede significar un gol. Nada más que un gol, entre los miles de millones de goles que se convierten en cada rincón del mundo, hasta los que adornan vertiginosos resúmenes televisivos. Nada menos que un gol, un momento sublime que puede transformar una insulsa tarde sabatina en un instante para guardar en la memoria. Un gol a veces retratado, relatado y repetido infinitas veces, como el primero de Kempes a Holanda; o el de Burru en el “Azteca” a Schumacher; o el “es ahora o nunca, Cani”, en Italia. A veces, como esta tarde soleada, de pájaros en la quietud de González, sin flashes, ni cámaras, sino solo retinas que se llevan algo lindo para contar en veinte o treinta años más. 

Torneo de Segunda División
Deportivo Malvinas 2: Roldán; Ayala, Grenat, Muñoz; Serbelloni, Tejera; Hernández, De las Peras (Bedoya), Sikorski (Rivero); Montinari (Arias) y Uscovich. DT Higueras. 
Deportivo Belgrano 1: Cardozo; Cardila, Pietrocola, Arzubialde, Ríos (Herrera); Marino, Kostka, Maciel, Avirá (Narváez); Rossi, Sarrevecea (Navarro). DT Cirenti
Árbitro: Pedro Demetrio, Regular.
Estadio “Martín Fitzgerald”, Regular.
Hora de inicio: 16.06.
Goles: 20 min. Montinari (DM); 63 min. Rossi (DB); 87 min. Rivero (DM).

El Despertar de la Promesa


Gral. González 3 vs 1 Dep. Aragón


En la primera fecha de la Liga Gonzalense, jugado el pasado fin de semana, este humilde cronista tuvo la suerte (por decirlo de una manera… incorrecta) de ver Monte Azul vs Deportivo Sueco, un partido que dejó mucho que desear, aun con sus tres goles. Así que, seguro que el destino no le podía ser esquivo dos veces seguidas, con entusiasmo se acercó a la cancha de Gral. González, el glorioso Estadio Municipal de la ciudad que nos alberga, a ver el enfrentamiento entre el equipo local y Deportivo Aragón.
Y es que el partido prometía (y no defraudaría): si bien en la primera fecha Gral. González había sido derrotado por Ángeles Fuicks, esta vez jugaba de local, con su gente y con la ilusión de por un torneo ser, no ya solo promesa, sino realidad. Y, por otro lado, Deportivo Aragón (o Apagón, como le dicen sus enemigos, porque Abagón no se entiende) había sido derrotado en el “clásico” y tenía hambre de revancha ya, no la semana que viene, no el otro año, no dentro de 5 horas (contando desde el momento que esta nota fue escrita) sino en ese mismo partido, con el quilombo de tiempos verbales que eso nos genera.
Así es que ambos equipos saltaron a la cancha (la entrada a la misma tiene un ligero desnivel que juran los encargados del estadio que será reparado para la próxima fecha) deseosos de, ante todo, buscar el arco rival. ¡Y vaya si lo hicieron!
En el primer tiempo este cronista contó no menos de 5 chances claras de abrir el marcado por equipo. En Gonzales la principal arma fue la triangulación entre su medio más adelantado, el “Inefable” Gisande, quien se cansó de abrir pelotas para que Guanca y Peralta por un lado y Danielson por el otro buscarán a Itoles. Mientras tanto, del otro lado, los Gallegos jugaban un fútbol más directo, con contras rápidas pero bien armadas y mucho disparo de larga distancia gracias a la excelente pegada de Wallace y la paciencia bien entendida de Fraga.
¿Hubo goles? Los hubo. Primero fue Itoles quien convirtió dos veces, gracias a sendos pases de Gisande y Russo.  Y la cancha se vino abajo con el clásico canto de “Itoles, Itoles, rima con goles pero nos parece una rima medio pava, sinceramente”, que solo fue acallado por el descuento para Aragón por parte de Wallace de tiro libre. Y así se fueron al descanso.
A la vuelta de los vestuarios, sin necesidad de saltar porque pusieron una tabla para compensar el desnivel, el partido siguió la misma tónica: ataque tras ataque, con la sensación de que en cualquier momento podía venir una catarata de goles. Sensación que no se cumplió, aunque Torres no desaprovechó la oportunidad que tuvo y dejó las cosas 3 a 1 para Gral González, pero que no por eso fue menos agradable a todos los sentidos de la concurrencia.
Se retiró entonces este cronista de la cancha, lleno de fútbol y con la sensación de que, si este partido es ejemplo de algo, tendremos por delante una liga más que atractiva. Recomiendo que no se la pierdan.

Patricio Gronda

jueves, 26 de marzo de 2020

No voy en tren, voy en Bici


Ciclista Platense 6 vs 2 Boleteros


Luego de estar toda la semana dudando si se jugaba o no por el coronavirus, decidieron seguir para adelante y jugar este partido. Estaban todos deseosos de fútbol y el argumento para jugar fue: “Se jugaron partidos en Bielorrusia, Nicaragua, Antillas Holandesas y Ascenso chileno ¿por qué nosotros no?”
Como medida preventiva,  el estadio Facundo Bazzi iba a entrar la mitad de la capacidad, separados por 1 Metro o más, que para eso decidieron usar los tablones de las mesas del salón de fiestas para separar. Avisaron, si hay gol y se abrazan, a la cárcel.
Ciclista Platense, que había hecho una buena pretemporada, querían jugar y ganar como sea.
La formación (442): Milano, Rugulla, Vaudet, Barbieri, Washington; Mamaní, Sosa, Luna, Magio; Desfra y Bretor.
Por el otro lado, Boleteros, casi no se entrenó porque al ser empleados de ferrocarril, tuvieron que trabajar más por la demanda del verano para el tren de pasajeros.
Incluso, varios jugadores llegaron sobre la hora al partido porque dos estaciones anteriores al pueblo, un coche se descalzó y hubo un retraso de 5 hs.
Así, como pudo, armó un 3-4-3 muy ambicioso: Appentano, Ochoa, Salazar, Akura; Domínguez, Zarragui, Sequera, De Luca; Baldera, Nielsen y Sáenz.
A pesar de los contratiempos, los primeros 20 minutos fue dominado por Boleteros, que lastimaban con los centros y desbordes de Nielsen y Sáenz, más el panorama de De Luca. 2 cabezazos de Baldera (uno al palo, el otro tapado por una volada increíble de Milano), este mismo tuvo un mano a mano que definió, pegó en un palo, recorrió la línea y salió.
A partir de los 20´, el equipo de desinfló y Ciclista empezó a dominar el partido, manejando la pelota, sin desesperarse, pero cansando al rival. Mamaní se hizo dueño del mediocampo, no dejaba pasar una pelota y por los costados no atacaba Boleteros porque Sosa y Luna se iban por la raya. El primer intento fue una gambeta, doble pisada de Salomón que asistió hacia la banda derecha para Moreno, que quiso tirar el centro y salió un tiró impresionante al arco, que Appentano la sacó por arriba del travesaño. En el córner, el arquero quiso atenazarla y se le escapó, todos errándole a la pelota hasta que Vaudet puso el pie e hizo el 1-0. A partir de ahí, nunca más pudo tocar la pelota, Boleteros, llegaban por todos lados pero el arquero  sacaba todos y un par desviadas por el viento, hasta que Crase tuvo un mano a mano, definió y ya se ponía a festejar el gol cuando iba limpita al arco pero una mata de maleza desvió la pelota y se fue afuera. Y así terminó el Primer Tiempo, que hay que aclarar que en el gol, nadie se abrazó, hicieron caso a la advertencia.
Los hinchas del local estaban como locos porque no entendían cómo ganaban solamente 1-0, mientras que los visitantes sabían que iba a ser muy difícil pero esto es peor de lo que imaginaban.
Arrancó atrasado con el Segundo Tiempo porque los árbitros se quedaron comiendo una hamburguesa en la cantina. Tuvo que ir a avisarle el boletero , que cuando volvió, el viento le había volado la sombrilla, la silla y se le rompió el termo al caer.
Ambos equipos no hicieron cambios pero se escucharon gritos del DT de visitante.
Ni bien pitó el árbitro, Nielsen pateó desde la mitad de cancha e hizo el gol cuando Milano se acomodaba los guantes y hablaba con  un fotógrafo. Injusto pero como dice Ruggeri: “El fútbol es para vivos”.
Sin embargo, el empate tempranero no achicó a los ciclistas, que de la mano de Mamaní nuevamente manejaba los hilos, y la calidad de Salomón pero no llegaba la pelota a los delanteros.
Todo transcurría tranquilo, con faltas menores hasta que Akura se cansó de que entre Magio, Desfra y Bretor lo saquen a pasear y fue expulsado por llegar a total destiempo al pecho de Desfra. A partir de ahí se desmadró, el DT del ferroviario no pudo hacer un cambio porque el árbitro echó a Ochoa y a Salazar, por lo que Cassone hizo cambios desesperados: Chávez x Nielsen, Irusta x Sáenz y Soto x Sequera, dejando a Baldera que se arregle sólo con De Luca atrasado, tirándole pelotazos, pero la idea era aguantar 35 minutos sin que Ciclista vuelva a hacer un gol. Fillipenti, por su lado, un viejo zorro y metió el primer cambio el veloz Di Nessio x Washington, para aprovechar más los huecos y el cansancio. Y sacó Maggio, dolorido por los golpes, para cuidarlo y puso a Crespo, con características similares.
A partir de esto, fue un baile por parte de Ciclista, que a los 5 minutos de haber entrado, Crespo hizo el 2-1 tras un hermoso tiro libre.
10 minutos después, vino el 3-1 con tras una corrida enorme de Di Nessio, que la coronó con una emboquillada sobre el arquero de boleteros.
A los 35´, el tiempo que pensaba aguantar Boleteros, Ciclista aumentó a 4-1 con un gol olímpico de Bretor.
A los 40, Crespo pateó mal, pero una mata hizo que la pelota saltara y descolocando al arquero. 5-1, un resultado que nadie esperaba.
A los 43´, en la única que Baldera pudo aguantar, le hicieron penal y él mismo convirtió el 5-2 para Boleteros.
Cuando terminaba el partido, Nielsen aprovechó de nuevo los huecos  y en diagonal definió el 6-2.
Cuando parecía que nada iba a opacar la fiesta, al pitar el árbitro, los hinchas de Platense festejaron, pero la alegría fue tanta que 10 personas se abrazaron, la  policía los detuvo, el presidente quiso interceder y recibió un bastonazo, un poco de tumulto pero se calmaron y esos 10 pasarían todo la noche en la comisaría.


Juan Manuel F.

San Isidro lo ganó desde el banco


San Isidro 3 vs 1 STK


Como en el inicio de todos los torneos, el domingo por la tarde, San Isidro traía sobre el lomo la responsabilidad de imponerse por tradición y porque la pituca y siempre rezongona platea del Coliseo Deportivo está ansiosa por revalidar su título y así, al fin, alcanzar en el palmarés a sus eternos rivales de San Borombón.
El rival, el joven club STK, siempre animador de los torneos, empezaba el año con el deseo poner a prueba las innovaciones de los entrenamientos y modificaciones tácticas implementadas en la pretemporada por su obsesivo DT, Emiliano Gatto, y desarrollar un juego más veloz y fluido.
Con la expectativa de un nuevo comienzo, el Coliseo Deportivo tuvo una gran asistencia. La exigente platea de Los Verdes estaba colmada y en la tribuna popular el público superaba las 1000 personas. El puñado de de algo más de 100 hinchas del STK  que se cruzó todo General González entró por el acceso de la calle Presidente Perón entonando cánticos en los que le pedían a su equipo repetir la hazaña del campeonato 2005.
El San Isidro de míster Laas se plantó con una propuesta más ofensiva, líbero y dos stoppers. Dos carrileros de ida y vuelta para abrir bien la cancha y asociarse con los wines Paz y Nefrune, todo con el apoyo de Coronel que, a lo Giroud, jugando de espaldas al arco y aprovechando su portentoso físico intentó aguantar la pelota y hacer de pivot para el avance en bloque de un equipo bien corto.
Por otro lado, sin resignar el aspecto ofensivo, STK plantó una marcada línea de 4 en la que los laterales, Cañas y Barbosa, se desprendían alternativamente con el apoyo de los relevos de Boffet. Además, durante períodos del encuentro ambos laterales se sumaban al ataque, y Boffet "metía la cola" de líbero con Trillo y Murphy como backs centrales.
Aunque el partido se presentaba parejo, en Gral. Gonzalez, los muchachos  adeptos al escolaso tenían como favorito al club aristócrata del pueblo en las apuestas. A pesar de que San Isidro es un club con mayores recursos económicos y capacidad para fichar jugadores de otras ligas, el STK  ha logrado una gran producción de valores con su innovador programa de divisiones inferiores.
Como en toda fecha inaugural, el funcionamiento de los equipos no estuvo muy aceitado, pero la solidez de la línea de fondo del STK les permitió mayor posesión y dominio territorial. San Isidro quedaba bastante desprotegido porque su línea de tres defensores no podía coordinar en defensa la ayuda de sus carrileros. Apenas iban 15 minutos cuando Cañas, en un avance por el andarivel derecho, se asoció en una triangulación con Benedutti, Anchorena quedó en el medio campo superado numéricamente, Mascholm recibió abierto por derecha y aprovechando su perfil cambiado enganchó para adentro desparramado a Merlo y sacó un zurdazo combado al segundo palo imposible para "el Inglés" Brennan. Estalla en un grito de gol el centenar de hinchas del Ársenal que se veía en ventaja gracias a la primera jugada asociada del partido. En seguida, como es habitual en el Coliseo, la popular del Verde empezó a alentar a su equipo para levantarles la moral mientras que los destacados socios de la platea se quejaban entre dientes por el planteo del técnico.
La media hora que siguió fue una batalla sin arcos. Lass ordenó a sus carrileros que aprieten más arriba cuando la tuvieran Dalla Robbia y Benedutti e intentaran salir rápido cuando tuvieran la pelota, pero el trabajo de recuperación de Boffet fue impecable, cortó todas las jugadas que a duras penas el equipo de San Isidro podía construir. Las populares seguían alentando pero el rumor de la irritable platea del Coliseo se hacía oír cada vez más. Llegó el final de un primer tiempo donde hubo poco que destacar. Lo más rescatable fue el trabajo defensivo de Boffet y Benedutti, más la solidez de los laterales del STK que maniataron al San Isidro que ni siquiera le dio trabajo a los centrales vistantes, Trillo y Murphy, que se dedicaron solamente a despejar algún centro aislado.
Ninguna de las dos parcialidades estaba exultante con el juego de sus equipos pero la barra del Ársenal que llegó desde el otro extremo de General González, cantó durante todo el entretiempo mientras los plateístas locales mascullaban rabia y esperaban ver cambios tácticos en el segundo tiempo. Lass, viejo conocedor de la exigencia de la platea del Coliseo, famosa por ser expeditiva a la hora de pedir la cabeza de los técnicos, decidió meter mano en el vestuario y cambió el dibujo. Sacó a Coronel, quien apenas había tocado la pelota e hizo entrar al hábil media punta Nahuel Cabrera para que se mueva por todo el frente de ataque. Ordenó a los carrileros a que se ubiquen como interiores y le dejen el juego de ataque por las bandas a los wines Paz y Nefrune.
En el otro vestuario, aunque su rendimiento no había sido el óptimo, Gatto decidió mantener la formación inicial y le ordenó al equipo esperar y apretar solo cuando el San Isidro pase tres cuartos de cancha para salir rápido de contra.
Cuando se inicio el segundo tiempo parecía otro partido. La entrada de Cabrera le dio el fútbol que le faltaba a San Isidro. En sociedad con con Paz y Nefrune, permitieron que la línea de medios se adelantara y se instalaran aplomados en el campo del STK. San Isidro se convirtió en una tromba. Pelota que pasaba por Cabrera, pelota que se transformaba en jugada de peligro. Boffet y Benedutti ya no tenían la misma solidez defensiva que en el primer periodo. Abad y González encontraban el apoyo de Cabrera que a los 9 minutos ensayó una gambeta, dejó en el camino a Boffet, tuvo espacio para avanzar y panorama para asociarse con sus compañero. Paz le señaló el pase al vacío entre Trillo y Barbosa y el 11 le ganó las espaldas a los defensas del STK. En posición de gol definió suave al primer palo que Elcano había dejado descubierto pensando que se venía un centro atrás. Empata San Isidro, explota la popular, aplauso y caras de asentimiento en la platea. En 10 minutos del 2°T el partido ya estaba empatado y el desarrollo del juego siguió igual. Gatto, que sabía que San Isidro seguiría atacando decidió mantener la formación y esperar para el contragolpe pero no resultó. Lass le pidio a sus wines, Nefrune y Paz que cambien de andarivel de a ratos y el STK perdió las marcas. Con la referencia fija de Coronel la marca era más fácil, pero con Nahuel Cabrera sin puesto fijo en el frente de ataque y los wines cambiando de punta a cada rato la línea de 4 que se había mostrado tan sólida en el primer tiempo empezó a resquebrajarse.
En uno de los pocos avances del STK en el segundo tiempo, Barbosa se lanza al ataque, intenta una pared con Dalla Robbia que es anticipado por Iacobucci que lanza un pase largo para el hiperactivo Paz que encuentra a contrapierna a los visitantes, le gana en velocidad a Cañas, llega al fondo, tira el centro atrás y Nahuel Cabrera, el que le cambió la cara al equipo aristócrata, empalmó un balinazo que se coló por el ángulo superior izquierdo. Elcano quedó clavado en la línea y sólo pudo ser un espectador privilegiado del gol del 16 de San Isidro. Ahora sí, hasta los de la coqueta platea del Coliseo se animaron a unirse a los cánticos de la popular. Iban 25' del 2°T y Gatto mandó a calentar a todos los suplentes. Estaba obligado a modificar el esquema rápido para, al menos, llevarse un punto de la casa de Los Verdes pero no le dieron tiempo. El local estaba entonado y 3 minutos después del gol de Nahuel, Mauricio Abad se escapa por primera vez  de la marca zonal de Boffet, se mete en el área grande, amaga el pase a Nefrune, deja en el camino a Murphy que en un intento desesperado va abajo y llega tarde. El 10 de los Verdes se desploma en el área y se escucha el pitazo. Penal. El 10 agarra la pelota para terminar la jugada que él mismo se había fabricado. Tomó dos pasos de carrera, se perfiló como para cruzarla pero apenas vio que Elcano daba un paso hacia su derecha abrió la zurda y suavemente empujo la pelota a la red por el medio del arco de un guardameta que estaba vencido antes de que la pelota cruzara la línea. 3 a 1 para los locales. Ahora sí, las caras en la platea cambiaron y los bombos de la popular retumbaban con más fuerza. Gatto sacó a Cañas e hizo ingresar a Luciano "la espiga" Espinosa, de imponente altura. Formó una línea de 3 con Barbosa, Murphy y Trillo y ordenó tirarle centros al longilíneo centrodelantero pero el cambió no tuvo influencia en el desarrollo del partido. Por el otro lado, Lass sacó a Nefrune e hizo ingresar otro volante mixto, Federico Ledesma, quien junto a Cabrera, Abad, Iacobucci y Paz, que bajaba a asociarse con ellos, empezaron a florearse durante los 15 minutos finales con un juego atildado que enrojeció las palmas de los plateístas y las gargantas de los muchachos de la popular que hasta se animaron a un "olé, olé" ante un STK que corría desorientado sin encontrar la pelota.
El último cuarto de hora fue cómodo para El Verde que era amo y señor, tanto en posesión de pelota como en dominio territorial. Lass sonreía porque sabía que esa impresión final que estaba dejando el equipo de San Isidro es lo que pretende su exigente afición. En conclusión: el partido tuvo sus emociones pero no fue brillante, salvo cuando ya estaba definido y San Isidro se aprovechó de un STK ya desahuciado. Esta claro que el equipo de Gatto tiene la idea pero aún no logra ejecutarla de forma regular durante los 90 minutos. San Isidro, en cambio, empezó confundido, sin ideas claras y atorado por la maquinaria táctica del STK pero con el paso de los minutos y los cambios introducidos por su técnico logró acercarse al juego que pretenden. El resultado es algo mentiroso porque el STK dio una férrea pelea hasta que se vio superado en el score. Solo así pudo lucirse el San Isidro que, aun sin un rendimiento que le asegure victorias frente a rivales más fuertes, empieza con el pie derecho el camino a su objetivo: el bicampeonato.

Gazza Le Tissier


"Monaguillo" a pie firme


San Borombón 1 vs 0 Islander Port


El domingo volví a General González tras quince años de ausencia. La verdad pensé en no volver jamás. No es que me haya ido herido o enojado con el pueblo, en realidad creía que González ya no tenía nada más para mi. 

Mi amigo, el mosca, me fue a buscar a la estación. Me dio un abrazo muy fraternal y revoleó mi bolso dentro de su chata polvorienta. Mientras trataba de ponerse al día de su vida y la vida del pueblo, no paraba de palmearme la espalda. Él parecía feliz con mi regreso y yo no sabía aún que sentir. Pensé que íbamos para su casa pero enfiló para otro lado. Estaba un poco desorientado, creo que es válido luego de tantos años de ausencia, pero más o menos recordaba donde estábamos y hacia donde deberíamos ir.

Efectivamente no íbamos para su casa. Me dí cuenta cuando estacionó en la playa de la cancha de San Borombón, el equipo de sus amores. "Nueva Estancia La Coruña" decía despintada la pared que sostenía la popular. Lo miré perplejo mientras trataba de bajar de la camioneta.

- ¡Juega el Monaguillo, papá! -gritó agitando sus brazos y otra vez volvió a tener trece años.

Entramos en la cancha a puro tumulto. Los cantitos, las banderas y la pirotecnia pintaban aquella tarde de domingo que parecía recién empezar.

Mientras nos sentábamos sobre los tablones de madera, el Mosca me decía que San Borombón jugaba "contra los putos ingleses de Islander Port". El que no Salta es un Inglés, cantaba la muchachada. Y yo también. 

Los capitanes se saludaron y se intercambiaron banderines, y yo pensaba que había venido para los festejos del cumpleaños número 40 del Mosca. Se lo dije.

- Eso es a la noche, Nacho. -me respondió por sobre los gritos de la hinchada. 

El primer tiempo fue bastante intrascendente, casi ni patearon al arco pero eso sí, en el medio campo se cagaron bien a patadas. El arbitro, un tal Trucco, parecía que iba a ser operado de cataratas en breve. No veía nada el malnacido.

En el entretiempo el Mosca desapareció y me indicó que lo esperara sentado, que ya venía. En su ausencia yo me puse a pensar qué carajo hacía acá. Había prometido no volver nunca más. Al partir había dejado atrás un telegrama de despido, una novia de la infancia que se casó con otro y demasiados sueños truncos.

De repente apareció el Mosca. Al volver lo hizo con una hamburguesa en cada mano:

- No me alcanzó para la coca.

Miré con desconfianza el sándwich pero al darle el primer bocado ahuyenté todos mis miedos. Era exquisita, la más rica que había probado en mi vida. Apenas tenía queso entre un crocante pan francés. Le agradecí el almuerzo al Mosca. 

El segundo tiempo empezó con un poco más de esperanza. El 10 Monaguillo, un tal Mori, tenía un guante en su zurda. Su primer disparo al arco hizo vibrar el travesaño. A partir de allí fue un partido bastante entretenido. El local atacaba por las bandas e intentaba llegar al arco para convertir y quedarse con los 3 primeros puntos. 

Cuando faltaban 7 minutos para la culminación del partido, este tal Mori, petiso y melenudo, recibió la pelota en el círculo central. Con un firulete imposible, se sacó al 3 y al 10 de ellos de encima. Y enfiló derechito al arco como si fuera un exocet en Malvinas. Gambeteó a uno, a dos, a tres y vio al guardameta adelantado y se la picó con una suavidad pasmosa. Gol del Monaguillo.

El Mosca me abrazó y me zamarreó de lo lindo estirándome toda la remera. Gritó al cielo y se persignó. 

La hinchada no paró de gritar y alentar hasta el final del partido. El árbitro pitó el final y el estadio estalló. Papelitos y cintas volaban en el cielo de General Gonzalez. 

Mientras salíamos de la cancha me emocioné. No por el resultado ni siquiera por el partido. Me conmoví recordando al Mosca, aquella noche de martes tomándose el mismo tren que me tomé yo hacía unos años para escaparme de estos pagos. El tipo se fue con sus últimos ahorros y pidiendo el día en su trabajo para estar al lado mío en el entierro de mi viejo.

 ¿Cómo puedo decirle que no a este tipo? ¿Cómo puedo decirle que estoy cansado cuando me dice con la sonrisa llena de dientes "dale, Nachito, vamos a preparar todo para mi cumple"?

Nacho L.

Visita Sueca


Monte Azul 1 vs 2 Deportivo Sueco


Es el primer día del otoño y aun así el calor no da tregua, como no se dieron tregua Monte Azul y Deportivo Sueco en el Mateo Ramón Bischoff, el estadio del equipo conocido como Los Bichos, en lo que fue el partido por la primera fecha de la Liga Gonzalense.
Ambos equipos llegaban curiosamente con la misma cantidad de puntos, 0, luego de haber disputado un total de 0 partidos en esta liga justamente comienza esta misma fecha. Pese a tan exiguos antecedentes, todo hacía suponer que Monte Azul tenía la ventaja por ser local, además de contar con el apoyo de la agroindustrial Monte Azul, una de las empresas más pujantes de la zona. Además, si bien ninguno de los dos equipos ha sido protagonista los últimos años, las campañas de Deportivo Sueco han sido ciertamente de menor envergadura.  
Pero los hombres de Natalio Svensson demostraron no ser de madera y, pese a un planteo altamente defensivo de su técnico, que salió con un solo punta y una soga atada en cada uno de los mediocampistas para que no pasaran mucho la mitad de cancha, se pusieron arriba 1 a 0 a los 23 minutos, producto de de un pelotazo profundo para Leiva, quien dominó, aguantó, perdió, recuperó y finalmente pudo sacar un remate de afuera del área que terminó en la red del arco defendido por G. Peck. El resto del primer tiempo fue de muy flojo nivel. Pero todo cambiaría en el segundo tiempo…
Y por “todo” este cronista quiere decir solo el resultado. Porque el nivel de juego siguió siendo de flojo a Guatepeor, con su cima en la única jugada combinada entre Bischoff (el hombre que se un estadio) y Giannieri que terminó con la exquisita definición de Jaramillo para el 1 a 1 en el minuto 17 y su sima en la absurda patada de Pafundi a Franco que derivo en el gol de tiro libre con el que Deportivo Sueco selló el triunfo en el minuto 34 del segundo tiempo.
No hubo tiempo para más y tal vez sea de agradecer. Seguramente la pretemporada será una de las excusas a mano para justificar el desempeño flojo de ambos equipos, los cuales necesitarán mejorar y mucho si quieren volver a ser protagonistas, luego de mucho tiempo, de una de las ligas más competitivas del país.

@PatricioUPMA
Patricio Gronda

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