martes, 12 de mayo de 2020

A nido revuelto, ganancia del aviador

Deportivo Malvinas 1 vs 0 Ángeles Fuicks


El “Martín Fitzgerald” se vistió de gala para presenciar un partido con su equipo en la punta de la tabla del ascenso gonzalense. Sin esperarlo mucho dado los inconvenientes que había tenido la institución antes de comenzar el certamen, el equipo conducido por Alberto Higueras alcanzó en la cima a Ciclone tras la inesperada caída del Tano en la última fecha y apoyados en el constante rendimiento del tándem que por la izquierda forman los rusos Uscovich y Sikorski, esperaron a un alicaído Ángeles Fuicks para intentar quedar en solitario mirando a todos desde arriba.

Con respecto a los Pájaros hay que aclarar que el ambiente en el club está muy enrarecido, el avance comercial del grupo “City” por todo el mundo (con la reciente compra del Torque en Uruguay, por ejemplo) ha reavivado la polémica entre los nuevos dirigentes, que pretenden terminar de darle un perfil social al club y aquellos fundadores que de la mano de un ex presidente quisieron experimentar con las SADs en nuestra ciudad. Espósito no sabe si será parte del proyecto cuando termine el campeonato y muchos jugadores están muy convencidos de la idea de trabajo y de la propuesta del DT, lo que podría complicar el armado de un pantel competitivo si el estratega decide dar un paso al costado.

El silbatazo inicial de José Baruch borró con la intensidad de su sonido todos los pensamientos que no tuvieran que ver con el “beautiful game” y los locales se lanzaron hambrientos hacia el arco defendido por Gustavo Cassone. El “uno” blanco tuvo una tarde correcta, casi impoluta. Y digo impoluta porque en la meseta que suelen ser los minutos que van del veinte al treinta del primer tiempo, una intención de salida desde el fondo se empezó a complicar con un enganche de más que ensayó Spotorno, que tuvo que tocar apurado al medio para Cedeño quien no tuvo más alternativa que tocar suave a los pies de su arquero. Cassone rechazó con todas sus fuerzas y hacia la línea lateral como mandan los libros, pero no contó con la picardía de Cristian Montinari que ya estaba a poca distancia metiendo una aguerrida presión sobre el portero: la pelota rebotó en la sien del delantero, pasó por encima de Cassone que miraba atónito y sólo picó detrás de la línea, cuando todo el público local enloquecía en las humildes gradas de madera. Casi anestesiado por la desgracia, Ángeles Fuicks deambuló hacia el entretiempo teniendo la pelota pero sin ofender la defensa azulceleste.

El segundo tiempo sólo tuvo anécdotas. El resbalón de Uscovich cuando pretendía definir mano a mano ante el arquero rival, el centro de Hernández que se cerró y picó en la parte externa del travesaño y el único remate de riesgo para el visitante, una intentona lejana de Miranda con más esperanzas que posibilidades. El partido terminó a los cuarenta y ocho minutos del segundo tiempo, pero ya sabíamos el resultado final cuando el puntinazo de Rafael Miranda cruzó la línea de meta a metros del travesaño defendido por Javier Roldán. Malvinas sigue firme en la búsqueda del campeonato y del ascenso, los vestidos de blanco tendrán que encontrar certidumbres afuera del campo de juego, que puedan mejorar el rendimiento deportivo si quieren llegar con chances a las últimas jornadas.


Matías Batallini

Sobre la hora, Islander salvó el punto y la cabeza de Procello

Islander Port 1 vs 1 San Isidro


Casi casi 500 almas acudieron al “Jug”, como le gusta decir a los muchachos del bar de la vuelta y no al Hugh Town como ha sido bautizado el estadio desde hace décadas. Domingo de pandemia, barbijos, y hasta la presencia del Intendente le dieron el marco a este 1 a 1 parejo en todo, conseguido sobre la hora por el Islander Port ante el poderoso San Isidro que, si bien no marcha del todo bien, no deja de ser el más fuerte de los dos. La historia y los títulos así lo marcan.

Cualquier ser lógico y futbolero hubiese clavado la cruz en el visitante boleto de Prode en mano. No habría discusión al respecto, más allá del punto de ventaja que le lleva hoy el más débil al más fuerte en la cola de la tabla. Pero el fútbol es esa dinámica de lo impensado de Panzeri que cada tanto rompe con la lógica, aunque es cierto que los poderosos se llevan la torta casi siempre al finalizar la temporada.

Con su cabeza en juego, el técnico Procello apeló esta vez a la presión. Sorprender al fuerte rival que tenía en frente era la consigna. Y lo consiguió por momentos, aunque la única escapada rival sobre los 20 de la primera parte estableció el 1 a 0 parcial para los “chetos” de Isidro. Pelota disparada en el medio que no pudo controlar el bueno de Grierson, la tomó el ligerito de Nefrune quien más rápido que Rin Tin Tin metió el centro para el gol de Coronel. 1 a 0, injusto, pero goles son amores.

Con la ventaja, empezó a crecer la visita y a manejar la globa a gusto y piacere. Abad, Iacobucci, tic, tac, y el ole que no se escuchaba porque aun el gobierno no permite que la hinchada visitante vuelva a las canchas. Un desperdicio la verdad, una real picardía.

A los 40’, penal para San Isidro que pretendía cerrar el pleito. De esos que Cenobio cobró pero que tranquilamente pudo haber interpretado como un “splash” en el área valedero de amarilla. Sin embargo, Mendoza se transformó en héroe como Chiquito contra Holanda y evitó la segunda caída de su portería, como le denominan al arco los pibitos que se la pasan horas y horas en la play. El rústico Jeantet se tomó la cabeza y volvió refunfuñando a ocupar su lugar en la defensa.

En el entretiempo, la cantina se llenó como siempre. Mucho choripán, gaseosa y algunas cervezas encanutadas que el Beto y el Jeta siempre le sacan a los clientes. ¡Qué orto tienen estos culo roto por dio’!, tiró a la pasada el Paisa con la 9 de Vargas puesta y con el cartón de tinto en una de sus manos y con el cigarro entre los dedos ya amarillentos que quemaba a gran velocidad. “Todo bien Paisa, pero si hoy no gana a Procello hay que rajarlo, no da para más esto”, le retrucó Sumpi. Discusión va, discusión viene, algunos empujones, alguna que otra puteada, pero nada que llame la atención a esa altura. Pasa siempre. Salvo la de Benjamín, quien por primera vez asistía a la cancha apurado por el Tincho quien le taladró la cabeza semanas enteras mientras hacían horas extras en el puerto juntando anchoítas con el fin de engrosar un poco el bolsillo a fin de mes.

La globa volvió a rodar, quedaban los últimos 45 para sentenciar la suerte del match, y tal vez la de Procello….es que el presi Ibáñez es de esos que no aguanta y no cree en eso de los proyectos. Encima tiene las elecciones a la vuelta de la esquina.

El segundo tiempo arrancó igual que el primero. Valenti empujaba del fondo y hacia bien el 2-1 con Dabrowsky ante el mareo de Anchorena. Lo mismo por el otro sector practicaban De La Canal y Wensell. Crecía en la cancha el Inglés, era superior, sí, pero empezaba a chocar con la practicidad de San Isidro que más que nunca apostaba a una contra.

Y cuando la tarde moría en la monotonía de la segunda mitad, y las horas de Procello en el club precian selladas, llegó la falta sobre Zacarriello, de esas que se la cobran al local por el murmullo de los cuatro costados. El guante de Grierson, la cabeza del grandote Sarto quien buscaba revancha tras meter un gol en contra la fecha pasada, la pelota en el palo y de arremetida, apareció Mendoza que había abandonado el arco propio para buscar la heroica en el ajeno. Una vez que la de cuero besó la red, el arquero clavó las rodillas en el suelo y la vista al cielo a lo Chilavert mientras de a uno llegaban a abrazarlo para transformar una verdadera montaña humana. Esa fue la última postal del partido, del 1 a 1 que fue justo. Pitazo final, algarabía y el abrazo en el alambrado del Paisa y Sumpi que parecieron hacer las pases. Y el rimbombante ¡¡Procello es de Islander de Islander no se va!!......cosas del fútbol que se mide, en definitiva, por resultados.


Luciano Badíe

Como agua en el desierto

Cantegriles 1 vs 1 Boleteros


Se habló en la semana del mal estado del campo de Cantegrilles tenía problemas con los grillos-topos y ahora se sumaron 2 parejas de teros que hicieron sus nidos detrás de un arco y cerca de la unión del lateral y del mediocampo. El canchero mucho no pudo hacer, anduvo engripado todos esos días y apenas pudo pintar las líneas, esquivando los espolones de estas aves.
A pesar de todo eso, no le importó al público local que esperaba el triunfo para poder estar cerca de la punta. Y desde Cohieyolán llegó bastante público visitante, en un tren especial, donde llegaron con los jugadores.
¿Qué pandemia? ¡Hay fútbol!
Todo el marco para que sea una fiesta, un partido lindo pero ya arrancamos mal porque un tero atacaba a uno de los jueces de línea y el partido arrancó demorado ¿qué hicieron? El lineman se fue para el otro lado.
El partido arrancó con algunas jugadas para Cantegrilles pero Appentano le tapó un mano a mano a Chiorizano, un tiro desde afuera del área a y un córner que tiró olímpico Water.
Sin embargo, la preocupación y distracción venían desde afuera porque se escuchaban a los teros que se sentían molestados por los jugadores y encima, se agregó un carancho que revoloteaba esperando que los teros se distraigan para quedarse con sus huevos. Muy difícil todo y nadie quería buscar las pelotas que se iban por el arco o por el lateral.
A pesar de todo esto, Boleteros empezó a manejar el partido y llegó el 1-0, De Luca le pegó al piso, la pelota salió mordida, dando saltos y antes de que llegue a los brazos de Romegueni, picó en una montañita que dejan los grillos-topos y se le desvió, entrando despacito y pidiendo permiso a las 30 minutos del Primer Tiempo.
Cantegrilles enojado, salió a matar o morir pero Appentano seguía resistiendo, Ochoa sacó de cabeza en la línea y con la punta del botín, Domínguez desvío un tiro de Silva con el arco vacío.
Y terminó el Primer Tiempo sin amarillas ni rojas para Boleteros, algo increíble.
Para el Segundo Tiempo, Julián Weistern decidió hacer un cambio ofensivo para Cantegriles: Quiroga x Aguado.
Boleteros no hizo cambios.
Arrancó el ST con una amarilla para Sugamele por una mano en mitad de cancha. Luego, el árbitro pitó faltas menores, dentro todo, cierta caballerosidad que no se había visto tanto en Boleteros en partidos anteriores.
Y volvieron los problemas con los teros, primero, uno atacó a Appentano y después, en el lateral, otra de las aves pinchó una pelota.
Entre tanto lío de aves, Romegueni sacó una pelota increíble en el ángulo, un tiro de Zarragui, que tuvo que ser reemplazado por Esmerado, al pisar un pozo que se formó por los grillos-topos y se dobló el tobillo derecho a los 20 del ST.
La desesperación de Cantegrilles por querer empatar hizo que empiecen a emplear la táctica “A la carga Barracas” y sacó a Silva para que entre Gutiérrez, que con Chiorizano se queden pescando en el área todos los bochazos posibles, que eran rechazados una y otra vez por la defensa y el arquero de Boleteros quienes no volvieron a atacar, se dedicaron a reventar la pelota, excepto por un cabezazo de Baldera, que pegó en el travesaño, picó en la línea y se fue.
Cuando moría el partido, todos se distrajeron porque el carancho quiso ir a buscar algo al nido de la mitad de cancha, los 4 teros intentaban echarlo y en esa distracción, Water metió un tiro de 45 metros que se metió por arriba de Appentano, que solamente atinó a mirar la pelota cuando ya pasaba por arriba de su cabeza porque él miraba el lío de las aves.
El estadio explotó, golazo del empate sobre la hora pero un empate con sabor a poco porque no les sirve a ninguno de los dos.
Cantegriles formó:
Romegueni, Lucero, Aguado, Sugamele, Moneta; Basualdo, Scazzini, Fassotti, Water; Chiorizano y Silva.
Boleteros:
Appentano, Ochoa, Salazar, Akura, Quintana; Domínguez, Zarragui, Squerra, De Luca; Baldera y Nielsen.
Cambios: Quiroga x Aguado y Silva x Gutiérrez en Cantegrilles. Esmerado x Zarragui, Canillán x Nielsen e Irusta x Squerra.
Goles: 30´PT De Luca (Boleteros) y a los 45´del ST Water (Cantegrilles).
Amarillas: Sugamele

Empate con sabor a poco

STK 0 vs 0 Ciclista Platense


Duelo entre STK Y Ciclista Platense, a una jornada en la que el sol fue el protagonista.

Arrancó el encuentro con un STK dinámico, apostando a la verticalidad con la salida rápida de sus laterales, contra un elenco “tilo” agazapado, estudiando la actividad de su rival.

Quince minutos transcurrían cuando por la banda derecha una corrida del lateral local Cañas terminó en un centro que el ataque de STK no pudo transformar en gol.

Concentraba STK sus intentos en el juego por los costados, insistencia siempre repelida por el tajante planteo defensivo de Ciclista.

Minutos antes del fin de la primera parte, se presentó el visitante en el juego.

Un robo con posterior pase en profundidad de Pablo Mamaní permitió al delantero Manque Sosa enfrentar al arquero de STK, pero su disparo pasó lejísimo (literalmente hablando) del palo derecho.

El segundo tiempo mostró un cambio de apuesta por parte del visitante. Adelantar su línea media le proporcionó mayor dominio del balón, pero sin poder expresar dicha ventaja a la hora de generar ocasiones claras.

Transcurrió sin emociones fuertes el resto del partido, a excepción de un disparo de media distancia de Dalla Robbia, controlado sin problemas por el arquero local.

El empate sin goles en el que terminó el encuentro es una clara muestra de la poca ambición de ambos equipos. Juego gris, en contraste con una maravillosa tarde soleada.



Gregorio Fernández

@croifiemo

Cuánto??

Deportivo Aragón 37 vs 38 Federación Agropecuaria


Cómo explicar este partido que se dió ayer entre el Deportivo Aragón y Federación Agropecuaria. Solo puedo continuar diciendo que Ganó Federación , con un gol de diferencia, pero …. convirtiendo 38 goles y el depo Aragón 37 . Con victoria y todo, fueron demaciados goles, el referí ( Benedicto Vulpiano) ni siquiera pudo ver con detenimiento las jugadas, no sabía que cobrar . Nadie en el estadio pudo seguir en detalle el partido ni a los jugadores, solo se veían los colores de las camisetas que se iban esfumando con la velocidad con la que todo se fue dando. Y el resultado ? Dirán, como se supo? Bueno, se supo por el marcador electrónico que había en el estadio y así los hinchas de Federación Agropecuaria se fueron con un sabor a victoria un poco raro , mientras que los de Deportivo Aragón se retiraron con un sabor a derrota que no tenía ninguna explicación, lo único que todos los que estuvimos ahí podemos decir, es que hubo demasiada velocidad, como si alguien hubiera apretado el botón de adelantar, ni siquiera sabemos quienes fueron los que convirtieron los goles, tanto de un lado, como del otro.De verdad, no me pidan, porque no se. En cambio, conformense con el resultado abultado más grande en la historia del fútbol hasta ahora.

De todos modos, quise saber algo más y fui al vestuario de los ganadores, todos me dijeron que antes de salir, solo habían tomado jugo de tomate frío, y eso no me pareció un dato a tener tan en cuenta hasta, que fui al vestuario del equipo que perdió y todos los jugadores me dijeron también que habían tomado jugo de tomate frío antes de salir a disputar el encuentro, pero agregaron algo más … Unos hombres de negro, fueron quienes les convidaron , tenían ese juego preparado en un vaso largo, cada jugador tomó un poco, les gustó y al pisar el campo de juego se sintieron veloces, nunca habían corrido tanto, nunca habían sido tan extremadamente precisos, pero no les alcanzó, les ganó el otro equipo . Deportivo Aragón fue protagonista de este hecho tan curioso que quedará en la historia del fútbol universal, pero la victoria se la llevó Federación Agropecuaria!


Todo esto es lo que les puedo contar y que me fui del estadio cantando el estribillo de aquella vieja canción que dice : " JUGO DE TOMATE FRÍO, EN LAS VENAS DEBERÁS TENER"


Fernando Mazzoni


El Fugitivo

Deportivo Sueco 1 vs 2 San Borombón


Hilario me había citado en su oficina, quería saber como me sentía trabajando en la radio y me había extendido una tarjeta de papel arrugada.

- Andá a ver a este amigo mio. Es un nuevo auspiciante de la radio. Quiere conocerte, me dijo.

En la tarjeta de color blanco solo se podía leer un nombre y una dirección.

Sr. Morel

Adolfo Bioy Casares 1940.


Busqué la dirección en una vieja guía Peuser y decidí ir caminando. Era cerca, me encontraba a unas ocho cuadras.

Allí me encontré con un galpón enorme. Golpeé un portón de chapa. Esperé poco más de un minuto y cuando iba a insistir, se escuchó desde adentro a alguien descorrer unas cadenas. La puerta se abrió y se asomó un hombre vestido de guardapolvo y con gafas de protección. Me invitó a pasar y me extendió la mano.

- Morel, mucho gusto. –dijo practicando una sonrisa.

Caminamos entre máquinas conectadas y tapadas por lonas. Me contó que eso era un laboratorio y que estaba llevando a cabo un nuevo experimento. Me lo explicó muy vagamente. Creo que no me dio detalle del asunto, tal vez porque yo no entendería de que se trata o porque él no quería revelarlo. Pero, a pesar de esa negativa, no dejó de ser amable en ningún momento y me condujo a una sala pequeña para invitarme un café.

Allí me dice que le gustan mis publicaciones pero sobre todo el hecho que yo sea una persona reservada, que eso le había dicho Hilario. Él necesitaba saber si podría llegar a interesarme escribir una especie de biografía suya y del experimento que estaba llevando a cabo. Le dije que si, de inmediato. Todo me parecía misterioso y me despertaba mucha curiosidad.

Sonrió y volvió a estrecharme la mano. Me pidió que lo esperara, que ya volvía y desapareció tras una puerta.

Pasó un tiempo que no sé cómo medir. Me cansé de esperar y salí a buscarlo, quizás le había pasado algo. Volví hacia el portón por donde habíamos ingresado. A mitad de camino vi una pantalla encendida en una de esas máquinas tapadas por lonas. Me acerqué y en ella se podía ver una especie de película que se repetía una y otra vez. Ahí pude ver a una mujer, con vestido y lentes oscuros, caminando bajo el sol por un espacio abierto. En un momento de la reproducción ella se detuvo, la cámara se acercó. En ese primer plano la mujer miró a cámara, se bajó los lentes y descubrí en su rostro, las facciones de Brenda.

No puede ser, pensé. En la mirada de Brenda se podía ver una sonrisa que le atravesaba toda la cara pero en sus ojos solo se podía percibir terror.

Me asusté y empecé a retroceder. Mi espalda chocó contra algo y al darme vuelta, vi que se trataba de una persona enfundada en un traje hermético, como esos que se usan en épocas de epidemias o en laboratorios. Me volví a asustar y corrí hacia la puerta. Quité las cadenas del portón y salí corriendo.

Recién dos cuadras más adelante, y cuando por fin aminoré la marcha, me di cuenta que inexplicablemente ya era de noche. Volví caminando ligero a la casa de El Mosca.

Entré en silencio porque todos dormían.


El domingo jugaba San Borombón en la cancha de Deportivo Sueco. Me había llegado por mail toda la información. Imprimí las acreditaciones y me dirigí al estadio a pie. El Mosca estaba con un trabajo fuera del pueblo y no sabía si llegaba la hora del partido.

Entré al estadio sin problemas. La cancha era bastante más imponente que la de San Borombón. Se notaba que había más dinero en la institución. Me ubiqué cerca de algunas caras conocidas y saqué mi cuaderno.

Salieron los equipos. Recibimos al Monaguillo con los cantitos de siempre y con la misma alegría.

En el medio de la multitud, ví al Mosca subir por las gradas, que usaba su mano como visera para buscarme. Una vez que me encontró, sonrió y se sentó rápido a mi lado. Me gritó por sobre los gritos de la hinchada:

- Llegué justo a tiempo, fugitivo.

- ¿Qué? ¿Cómo me llamaste? –le pregunté sorprendido.

El Mosca no me respondió.

A los 15 minutos, un contrataque de San Borombón logró la sanción de un penal. Festejamos de pie la resolución del árbitro. La jugada partió de la zurda mágica de Mori. Éste le dio un pase en profundidad a Falduto, que corrió hasta el fondo y tiró un centro al área por abajo. La pelota entró picando al área y Gabriel Paz, que entraba en su posición de numero 9, buscó la pelota y se encontró con las piernas del arquero Jensen que lo derribó categoricamente.

El que cambió penal por gol fue Mori, que de zurda la clavó al ángulo. Gol, festejos, insultos y abrazos en la tribuna y en el campo de juego. Mori miró a la tribuna y se besó el escudo cosido en el pecho de la camiseta.

Mientras tomaba nota, una sombra pasó sobre mí. Al levantar la vista ví a una mujer que se alejaba hacia mi derecha. Cuando mi vista logró enfocarla, vi que era Brenda vestida exactamente igual que en aquél video en el galpón de Morel.

Me puse de pìe y fui tras ella. Desapareció por un acceso. En el apuro casi me maté porque me llevé por delante el bastón blanco de un viejo ciego. El señor me puteó.

Cuando salí por el acceso, Brenda ya no estaba. Encaré para el único sentido posible, hacia la salida. Apuré el paso y terminé corriendo. La busqué a la sombra bajo las tribunas y no la pude encontrar. Al mirar hacia arriba, vi su mano y su hombro asomarse por sobre el hueco de otras escaleras. Ella subía ligero. Subí frenético al borde del colapso. Alcancé la cima e ingresé nuevamente a la tribuna.

En ese preciso momento escuché una explosión. Gol de Deportivo Sueco. En la cancha todos los jugadores locales corrían a abrazar al 11, al jugador Danielsonn. Maldije el empate hasta que, hacia la izquierda en la tribuna vecina, volví a ver a Brenda. No podía alcanzarla sin tener que bajar y subir escaleras. Lo hice, agitado, al borde del colapso. Al pretender subir a la tribuna donde había visto a Brenda, me topé con una reja que me impedía el acceso. Insulté y pateé el metal. Me quedé sentado allí un rato tratando de recuperar el aliento. Escuché el pitazo final del primer tiempo y decidí volver a mi lugar original en el estadio.

Cuando llegué, el segundo tiempo ya había empezado. El Mosca me preguntó si estaba todo bien. Le respondí que si. Pero en realidad no sabía que pasaba. Me hubiera gustado que esa locura fuera un sueño, como ese que tuve en el living del Mosca delante de Brenda y sus padres.

Los Rayados hacían pesar su localía y atacaban con muchos hombres. San Borombón se mantenía abroquelado en el fondo, esperando la oportunidad de meter un contragolpe y buscar el resultado. Ricardo Síbaro había parado al equipo visitante controlando el centro del campo de juego y liberaba a los laterales, quienes eran los encargados de avanzar furtivamente al arco rival.

Cuando el partido ya se caía al empate inexorable, volví a ver a Brenda parada junto al acceso por el que ambos habíamos desaparecido la primera vez. La observé detenidamente. El viento flameaba en su vestido. Parecía serena, ausente.

De repente una nueva explosión. Gol de San Borombón y Mori corrió festejando hacia el banco y se abrazó con un jugador suplente, que creo era Rojas. Gritamos eufóricos. Festejamos el gol sobre la hora y sufrimos los últimos cuatro minutos de partido como siempre.

El arbitro pitó el final. El Mosca me abrazó y me sacudió a lo bestia como siempre.

Brenda ya no estaba allá en la tribuna.

Mientras salíamos de la cancha, le pregunté al Mosca por su prima.

- Ni idea. Anda media desaparecida la piba.


Nacho LaMadrid

El verdadero dueño del joystick

Southowns Utd. 2 vs 3 Pescadería Carnevale



El de los botines negros. El de la cabeza levantada, la pausa justa y la decisión acertada. El que valió hasta el último peso de la entrada que pagaste para estar en el “Facundo Bazzi”. Él fue quien hizo la diferencia final para que Pescadería Carnevale arrebatara los tres puntos al cabo de un desenlace vibrante que surgió del ataque incisivo de “La V” y las rápidas salidas de contragolpe de un equipo “local” que junta a muchos tipos en el mediocampo.

En tiempos volátiles, donde la velocidad parece imponerse a la calidad; cuando el “se juega como se vive” del Flaco Menotti parece estar muy vigente, o donde los jugadores están más capacitados para auténticas carreras de atletismo que para detener la pelota y pensar, la producción que vimos por parte de D’alleva este fin de semana fue una bocanada de aire fresco. La manija del equipo fue el que le dio verdadero sentido a la idea de juego de Melcherián, porque tuvo creatividad para darle destino a cada pelota, porque la elección de cada pase siempre estaba a tono con lo que la jugada demandaba y porque el enganche sabe conjugar muy bien las máximas del fútbol: desmarque (en una parcela del campo que el Southdowns superpoblaba), control – pase y búsqueda de la triangulación, generalmente con el bueno de Stéfano y Córdoba que se tiraba a la zona derecha del ataque (fórmula de la igualdad transitoria).

Pero más allá de la figura estelar de la tarde, la historia tuvo otros matices. Imprecisión alarmante por parte de ambos al principio; ‘yo te ataco y vos me respondés’ luego; y finalmente momentos de intensidad que encendieron el espectáculo, sobre todo a 20 minutos del cierre, cuando los dos (uno venía de empatar sin goles y el otro de caer 0-3) saboreaban que el empate era gusto a poco.

Pues bien, “La V” venía de caer duro ante Malvinas y necesitaba cambiar la imagen de su rostro. Supo golpear antes de la media hora de juego por un sablazo de unos 25 metros de Salinas y eso mejoró el trámite, porque “los de la play” se vieron desafiados a dejar esa postura timorata que se les conoce. Si bien al equipo le costó la creación de un circuito de fútbol para llegar al gol, el empuje y la garra suplieron esa carencia y los primeros 15 minutos del complemento fueron de ensueño: pase magistral de Caminos a los 6’, casi como pulsando la X, para que Novillo rompiera líneas y picara habilitado al empate, el que marcó cuchareando la globa ante el achique de Reynoso. Y cabezazo fulminante de Blanco entre los centrales como receptor de la trepada de Letamendi por derecha y un centro puesto como con la mano a la testa de su compañero.

Pero te lo dije de entrada, D’alleva tenía otros planes en su cabeza y el tipo regaló frialdad y exactitud en la parte más caliente del partido para darle una nueva vuelta al resultado y hacer delirar a los parciales de “La V”. Es que el tipo se rebeló contra todo: contra el score parcial; contra la marca escalonada de “la play” y contra el pasto seco y desparejo del “Bazzi” que es una invitación al juego aéreo. Pero no, el tipo firme en su postura, defendió sus convicciones apelando al regate y a la formación de sociedades, factor que decantó en el empate allá por la media hora tras el pivoteo de Córdoba y la llegada como pancho por su casa de Stéfano por derecha. Una respuesta nula de la defensa local y las cosas 2-2.

Pero parece que no le alcanzaba con ser el autor intelectual y decidió llevarse todas las luces sobre la hora. Nicolás Amilcar D’alleva, gonzalence, 26 años, soltero, de familia de Testigos de Jehová, amante de las aceitunas descarozadas con birra, zurdo, dorsal 10 y botines negros, entró por la calle del medio tirando paredes a uno y dos toques y fue derribado en el borde de la medialuna por un McConel que ya sentía un vago escozor en su cuerpo ante la proximidad con pelota dominada del rebelde. La secuencia que sigue, usted… el que no vio el partido ni lo escuchó, ya se anima a adivinarla: el verdadero dueño del joystick el domingo fue D’alleva, quien cargó la barra bien equilibrada de potencia y dirección y la clavó al ángulo, para apagar la play y llevarse la gran ovación de la tarde.






César Agustín Betancor

Los Resultados de la 8ava